“Periodistas una pasión difícil y gratificante”, Jorge Ponce

El periodista honesto consigo mismo siempre sabrá defender sin temor su pluma y su verbo. El periodista provinciano capaz no se limitará solo a repetir lo que difunde la gran prensa limeña, sino sabrá forjar su propia personalidad.
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Escribe: Jorge Ponce C. [Periodista]

Hoy 1 de octubre se celebra cada año el Día del Periodista Peruano. Por ello, antes permítanme enviar un saludo fraterno y un abrazo a la distancia a todos los hombres y mujeres que desempeñan esta profesión en el papel escrito, la radio, la televisión y en los medios digitales. A todos los que están y también a los que ya no los tenemos.

Si hay algo que diferencia al periodismo del resto de las ciencias liberales, es su enorme repercusión social que viaja con la velocidad del rayo, por así decirlo. Vale decir, el periodista ingresa todos los días a los millones de hogares de nuestro país y del mundo entero, llevando la información y opinión del inacabable quehacer humano.

En resumen, no se puede hoy percibir la existencia humana sin información e interpretación de hechos. Sin embargo, debo subrayar que el periodismo hoy ya no puede ser percibido como un vehículo frío de llevar simplemente mera información. Es decir, pasarse la vida solo difundiendo mecánicamente lo que dijo fulano y lo que le contestó mengano.

No podemos seguir aferrados a esa falsa dicotomía del “periodismo blanco”, que sostiene que solo seas un agente puritano de informar hechos y no masticarlos, porque si eso haces entonces ya no eres “imparcial”.

El periodismo, colegas, es sobre todo una pasión social, el periodista es sobre todo un actor social y como tal tiene un compromiso con los problemas de su pueblo. Y por ello mismo debe asumir una posición sobre los diversos avatares que vive nuestra sociedad, independientemente del color que esa posición tenga. El periodista honesto consigo mismo siempre sabrá defender sin temor su pluma y su verbo. El periodista provinciano capaz no se limitará solo a repetir lo que difunde la gran prensa limeña, sino sabrá forjar su propia personalidad.

Pero, es necesario también decir que el periodista es un profesional que diariamente transita por el filo de la navaja. Cuando trabaja por un salario en una determinada empresa, en la más de las veces sufre la mordaza de no poder decir lo que quiere o siente. Y si pretende rebelarse y no se ajusta a la línea periodística o comercial que impone el patrón, entonces será despedido.

Igualmente, en provincias el periodista tiene que pasar mil penurias para sostener y mantener los espacios que alquila en una radioemisora o televisora. Aquí también hay hombres de prensa que sufren chantajes de malas autoridades que los obligan a desnaturalizar su profesión.

Sin embargo, pese a todos esos avatares del oficio, hay periodistas erguidos que siempre han exigido respeto a la autonomía e independencia en el uso de los espacios que alquilan, ante el cual muchos propietarios de radio o televisión aceptan a regañadientes, razón por la cual al final colocan ese cliché que dice: La empresa no se hace responsable de todo lo vertido en este programa.

También es menester señalar que hay miles de plataformas periodísticas digitales, pero para percibirlos el ciudadano común y corriente tiene que gastar dinero en el Internet, al cual todavía muchos peruanos no pueden acceder.

Para terminar queridos amigos y colegas, en el Día del Periodista solo añadir que la ruta es todavía muy larga y difícil, pero como dijera el poeta: “Caminante no hay camino, camino se hace al andar”. Hasta la próxima.

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